La dama de la muerte

El amor, un cementerio, las clases sociales y las calles argentinas de 1930 llenan de misterios este vínculo entre un hijo de bueno posición y una chica que lloraba desconsolada en una esquina, con un largo vestido blanco.

Luego de una charla estupenda entre halagos y cumplidos del joven, aquella chica por fin mostró su sonrisa y accedió a acompañarle a una fiesta a la que casualmente, el chico se dirigía, en la calle Alvear.

Pasaron algunos abrebocas, tragos y canciones, todo entre la envidia del lugar que veía cómo el chico se marchaba del lugar acompañada de la bella joven que horas antes, lloraba sin consuelo en una esquina. Así se dispusieron a caminar en la zona, con más charla y un paseo algo romántico en la mente del joven, pero previo a que el sol se asomara, la chica salió corriendo al cementerio y desapareció en el paisaje, con el saco del joven en sus hombros.

La dama de la muerteRufina Cambaceres era el nombre de la joven, algo que aquel chico pudo recordar luego de haberla buscado entre los laberintos de aquel famoso cementerio de Recoleta, donde luego de varias de búsqueda, logró dar con el saco que la joven le había quitado previamente.

La sorpresa llegó cuando este joven descubrió que al levantar el saco, este cubría una tumba con el mismo nombre de su amada, una chica de tan sólo 19 años cuando murió en condiciones extrañas.

Una chica peculiar y polémica según se sabe de aquella irreverente artista de 1800 que hoy en día, tiene una estatua en su honor, levantada luego de saberse que aquella chica pudo haber sufrido un ataque al corazón ya que al parecer, fue sepultada viva y pudo salir de la urna, aunque con poco éxito.

 

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